miércoles, 27 de agosto de 2014

La Mota de Trespalacios

Aunque desconocido para muchos cántabros, incluso para la gente de los pueblos de la zona, la Mota de Trespalacios fue una fortificación medieval muy interesante. Localizada en Hinojedo, es una construcción de las denominadas "motas" o castillos de tierra. Este tipo de construcción es común en Europa, pero bastante rara en la península Ibérica. Se cree que puede datarse aproximadamente en el año 1000.

Mota de Hinojedo
Reconstrucción hipotética de la mota. Diseño de María Álvaro Marcos


Tiene una planta circular y está compuesto por un montículo central, donde se ubicaba la torre defensiva y un sistema de defensa compuesto por varias murallas de tierra y varios fosos.
A través de un sistema que recogía agua de antiguos cursos fluviales, se pudo inundar los fosos para tener mayor protección.
En lo alto de las murallas se habrían colocado empalizadas de madera, que unido a los fosos anegados, constituiría un eficiente sistema defensivo.

Mota de Hinojedo
Restos de la Mota de Trespalacios
Se cree que pudo construirse como control de paso del camino contiguo, posiblemente la antigua calzada romana a Portus Blendium (Suances).

Actualmente está declarado "bien inventariado" desde 2003, pero las ruinas se encuentran en un estado de conservación bastante regular.

Mota de Trespalacios
Mota de Trespalacios en la ortofoto de 2010

Carteles mota Trespalacios
Carteles en la Mota de Trespalacios


Bibliografía:
Mantecón, L y Marcos, J.: Una fortificación medieval singular en la cornisa cantábrica: la mota de Trespalacios.




martes, 26 de agosto de 2014

Castros y castra en Cantabria

Tomando como referencia el genial libro de Acanto (Federación de Asociaciones para la Defensa del Patrimonio Cultural y Natural de Cantabria) he elaborado un mapa en el que se pueden ver los Castros prerromanos y los castra romanos que tenemos en nuestra región.
Este es el enlace del mapa en Google Maps:
En este mapa podemos distinguir los siguientes tipos de castros:
  • Marcador verde: Castro prerromano cántabro.
  • Estrella roja: Castra romano.
  • Circulo azul: Castro posiblemente autrigón.
  • Marcador dorado: Castro habitado en época prerromana y también en época romana
  • Interrogante: Cronología desconocida.
Castros castra Cantabria

Bibliografía:
Acanto: Castros y Castra en Cantabria.

Real Fábrica de Artillería de La Cavada

La Real Fábrica de Artillería de La Cavada fue la principal fábrica de cañones y munición del Imperio Español durante los siglos XVII, XVIII y XIX.
La importancia de esta fábrica es mayúscula en la historia de España, ya que suministró artillería al ejercito del Imperio Español en la gran cantidad de conflictos que tuvo, para mantener a España en su posición como primera potencia mundial.
Los cañones creados en La Cavada mantuvieron a raya a piratas ingleses, estirados franceses e independentistas americanos y se utilizaron en multitud de batallas famosas como por ejemplo en la de Trafalgar.
Los cañones de esta fábrica se instalaron a lo largo y ancho del Imperio Español y aún podemos verlos en sitios tan dispares como Colombia, Filipinas, Nueva Orleans o Chile, algunos de ellos aún en funcionamiento en homenajes.


Fuerte Guam
Cañones de La Cavada en la isla de Guam, EEUU (Pacífico occidental)

La fábrica se comenzó a construir en el año 1616 primeramente en Liérganes, de manos de industriales fundidores procedentes de Flandes y fueron los primeros altos hornos construidos en España. Hasta entonces, los cañones utilizados en España eran fabricados en bronce, material menos pesado y más resistente, pero muchísimo más caro.

El motivo de instalarla en la zona de La Cavada fue la abundancia de bosques en la zona, la existencia de varias minas de hierro y la posibilidad de descargarlos en los muelles de Camargo.
Una de las fuentes de obtención de madera fue el Resbaladero de Lunada, desde el que se bajaban los troncos talados en los montes del Miera hasta la fábrica a lo largo del río.

Para la naturaleza cántabra, la instalación de esta fábrica unido a los Reales Astilleros de Guarnizo, fue una autentica hecatombe. Las montañas de los valles del Miera y Pas, así como la zona oriental de Cantabria, antaño cubiertas de una gran masa forestal, quedaron completamente deforestadas. A la deforestación, hay que añadir el perjuicio de la erosión provocada por la ausencia de arboles, que produjo crecidas del río e inundaciones en las riberas de los mismos.

En concreto los montes del portillo de Lunada, donde se instaló el resbaladero es un claro ejemplo de una brutal deforestación.


Resbaladero de Lunada
Deforestación y resbaladero de Lunada

En 1834, una inundación del río Miera destruye la presas que movían las máquinas, que no volvieron a repararse. En 1835 finalmente cesa su actividad después de más de 200 años de producción en los que se estima que se fundieron más de 25000 cañones.

Actualmente queda muy poco de la antigua fábrica, aunque podemos visitar el Museo de la Real Fábrica de Artillería de La Cavada y la puerta de entrada al recinto fabril, el conocido Arco de Carlos III.


Arco de Carlos III
Arco de Carlos III, puerta de entrada a la fábrica


Bibliografía:
Alonso Moreno, E.: Revista Aracillum nº0
Maza Uslé, José Manuel: Orígenes y fundación de las fábricas de Liérganes y La Cavada
http://patrimonioindustrialcantabria.wordpress.com/
Fotografía:
Wikipedia

lunes, 25 de agosto de 2014

Peña Amaia



Peña Amaia o Peña Amaya es una montaña situada en el norte de la actual provincia de Burgos y es uno de los lugares más importantes de la historia de Cantabria.


Peña Amaya
"La Muela" de Peña Amaia


Con sus 1377 metros de altitud, se muestra imponente desde las tierras llanas de la meseta castellana y constituye una de las primeras estribaciones de la cordillera cantábrica, siendo un lugar perfecto para el control de acceso al interior de la región. Por este motivo se cree que estuvo habitado desde la Edad de Bronce hasta bien entrada la Edad Media.

El castro estaba situado en la zona denominada La Peña y su acceso estaba en el extremo occidental, a través de una trinchera de unos 2 metros de anchura abierta en la roca y que se extiende cerca de 250m en dirección este y sentido ascendente.
El cortado rocoso que rodea prácticamente toda la peña hace que el acceso a la plaza sea muy complicado. Más aún, contando con la ayuda de murallas de piedra y trincheras, de las que aún quedan vestigios, en los lugares menos inaccesibles.
Lo que hace a Peña Amaya un enclave único es la visión de todo el territorio que ofrece y que además cuenta con un manantial de agua perpetua, lo que se hace imprescindible en un asedio.


Castro de Peña Amaya
Delimitación del recinto en una fotografía aérea actual



La primera referencia escrita está en el Itinerario de Barro, en el que aparece como una de los puntos de paso de la calzada romana que va desde "Legione VII Gemina" hasta "Portus Blendium". Se cree que constituyó uno de los primeros castros atacados y asediados en las Guerras Cántabras y los romanos establecieron un campamento en las inmediaciones. Parece que pudo estar poblado por el pueblo Blendio.

Posteriormente se hace referencia a Peña Amaia en la Crónica Biclarense y en La Vida de San Emiliano, en la que se relata cómo el monje Emiliano (San Millán de la Cogolla), se reúne en Amaia, capital de los cántabros, con el senatus, profetizando la destrucción de la ciudad a manos del rey visigodo Leovigildo, si no abandonaban los hábitos y cultos paganos.
En el año 574, el rey Leovigildo conquistó Amaia tal y como profetizó el monje.
Este hecho está representado en un relieve del relicario del marfil de San Millán de la Cogolla, fechado en el siglo XI, donde se aprecia a Leovigildo castigando a los habitantes de Amaia, y en él figura la inscripción: Ubi Leovigildus rex Cantabros afficit (En donde el rey Leovigildo castigó a los cántabros).


Relieve San Millán
Relieve en el que se representa la conquista de Amaia por los visigodos


Los visigodos se establecieron en Amaia, haciéndola capital del Ducado de Cantabria en el año 680, durante el reinado de Ervigio.
Años más tarde, la entrada de los musulmanes en Spania hizo que muchos nobles se refugiaran en Amaia, que fue finalmente arrasada por éstos en el año 712 y posteriormente en el año 714.
Durante el reinado de Alfonso I, rey de la nueva monarquía asturiana e hijo de Pedro, Duque de Cantabria, se retomó Amaia y se reconstruyó, aunque poco después de abandonó.
En el año 860, el Conde de Castilla Rodrigo reconstruyó la plaza por orden del rey Ordoño I, tomando entonces el nombre de Amaya Patricia.
Bajo el reinado de Ramiro II, se lleva a cabo la definitiva repoblación, aunque el sucesivo traslado de las fronteras cristianas cada vez más hacia el sur motivó que las gentes que la habitaban fueran abandonándola para asentarse de forma definitiva en los valles inmediatos, desapareciendo así el rastro de la ciudad en las fuentes históricas.


Peña Amaia
Fotografía aérea de Peña Amaia


Bibliografía:
González Echegaray , J.: Los cántabros.
Peralta Labrador, Eduardo; Los cántabros antes de Roma.

Universidad de Cantabria: Los cántabros en la antigüedad: la historia frente al mito


Populi cántabros prerromanos - Blendios o Plentusios



La Cantabria prerromana estaba habitada por una serie de populi, gentes en latína los que se ha denominado incorrectamente tribus. Los blendios (en latín: blendii) fue uno de estos pueblos cántabros prerromanos. Según los escritos de Plinio y Estrabón, vivían en el centro de la actual Cantabria, en el Valle del Besaya, desde Reinosa hasta Suances aunque posiblemente habitaron el norte de Campoo, valles de Olea y Valdeprado del Río, como señalan una serie de hitos terminales de época romana que delimitaban el ager iuliobrigense.



Mapa distribución populi cántabros
Mapa de la distribución de los Blendios o Plentusios en el centro de Cantabria


Por el sur ocuparían también los valles de Valdeporres, Sotoscueva y Valdebezana, en los que existen vestigios de castros que controlaban esa zona fronteriza con los Autrigones.

Por el norte posiblemente ocuparían también la cuenca del rio Pas, pues llegaban por el este hasta la Bahía de Santander, el Portus Victoriae Iuliobrigensium.
De este pueblo, derivó también el nombre de Calzada de los Blendios, la ruta romana principal en Cantabria, que unía Iuliobriga y Portus Blendium.

Los blendios han sido identificados como el mismo pueblo que los plentusios mencionados en la obra de Estrabón, que habitaban en el área de las fuentes del Ebro. Tras la romanización, su nombre pasó a ser iuliobrigenses (habitantes de Iulióbriga) en época romana.

Su nombre puede proceder de la raíz Indoeuropea *(s)plend-, relacionada con el latín splendeo "brillar". Los (s)plendyos o blendios serían sencíllamente "los brillantes" o "los resplandecientes".


Como el resto de pueblos, los blendios vivían en castros situados en las montañas y al parecer su mayor enclave era Aracillum, relacionado con el castro de "La Espina del Gallego", situado en la sierra que separa los valles de Buelna y del Pas (Lo podemos consultar en la entrada "Castros y castra en Cantabria"), asediado por los romanos durante las Guerras Cántabras, como veremos en una entrada del blog próximamente

Plinio dice que Portus Blendium fue un puerto situado al oeste de Portus Victoriae Iuliobrigensium, normalmente identificado con Suances debido a los restos que se encontraron en la zona de la iglesia. Por otro lado, la calzada romana de los blendios finaliza en el castro de "La Masera", lo cual concuerda con el Itinerario de Barro.También se atribuye a este pueblo las estelas de Barros y Lombera, ya que han sido localizadas en territorio Blendio.


Espina del Gallego
Fotografía aérea del castro de La Espina del Gallego



Bibliografía:
González Echegaray , J.: Los cántabros.
Peralta Labrador, Eduardo; Los cántabros antes de Roma.

viernes, 22 de agosto de 2014

El Incendio de Santander



El incendio de Santander fue una catástrofe sufrida por la ciudad en la madrugada del 15 de Febrero de 1941. Acabó con buena parte del centro histórico de la ciudad y transformó la vida de la misma.


Incendio Santander
En pleno incendio

Por situarnos un poco: 1941, mientras medio mundo luchaba con el otro medio en la Segunda Guerra Mundial, en España habían pasado dos años desde el fin de la Guerra Civil. La difícil posguerra fue aún peor en Santander debido a este terrible suceso.
Fue uno de esos días de surada tan típicos en Santander, pero en esta ocasión, la velocidad del viento fue extraordinariamente fuerte. Fue tan fuerte que los aparatos de medición fueron destruidos, por lo que no se sabe con exactitud, pero se estima que la velocidad del viento  alcanzó unos 140-150 km/h.


El fuego comenzó en la calle Cádiz y se extendió rápidamente espoleado por el viento. La puebla vieja y nueva de la ciudad, con edificios muy antiguos, muy próximos entre sí y construidos en madera, con miradores, fue arrasada. 


Calle Cádiz Santander
Calle Cádiz unos años antes del incendio
Para hacernos una idea del tipo de calles que eran, podemos ver las calles Arrabal y del Medio, del actual Santander.

Calvo Sotelo incendio
Calle Calvo Sotelo arrasada. Al fondo, los jesuitas


La gran mayoría de los edificios destruidos, mas de 300, eran viviendas de gente humilde que se quedaron sin hogar. Se estima que fueron unas 10000 personas.

La recién instaurada dictadura de Franco, quiso mostrar su capacidad e invirtió mucho dinero de unas arcas bajo mínimos a consecuencia de la guerra.
Se construyeron barriadas enteras en la periferia de la ciudad y se reconstruyeron las calles destruidas, aunque se perdió buena parte de la identidad de la ciudad.

Santander quemado
Zona destruida en un mapa actual






miércoles, 20 de agosto de 2014

Cueva Santa


La ermita de Cueva Santa está ubicada en la comarca de Liébana, en concreto en la ladera norte del monte de la Viorna. Para acceder a ella, tenemos que subir por un camino marcado desde el Monasterio de Santo Toribio de Liébana.
Tras una empinada subida, damos con la pequeña ermita en un lugar recóndito y rodeado de arboleda.

Cueva Santa
Cueva Santa

La ermita es una construcción románica, se cree que puede ser del siglo IX o X, aunque el monje Prudencio de Sandoval escribía (en 1601, siglos después de su construcción)
“queriendo pelear con el enemigo a solas, subiose a lo alto del monte y en parte muy escondida del, labró una pequeña ermita, donde con mucha abstinencia, disciplina, continua oración y lágrimas llegó a tener tanta perfección que alcanzó de Dios singulares favores …“ 
Este monje se refiere a Santo Toribio, fundador del monasterio de San Martín de Turieno (hoy Santo Toribio de Liébana) en el siglo VI.


Esta ermita tiene varios grabados en las piedras: triángulos -quizás rayos solares- y cruz pometeada en las dovelas del arco de entrada y varias cruces grabadas y un signo anagráfico -cruz sobre una M o una montaña- en el interior.


Símbolos Cueva Santa
Símbolos grabados en la piedra



La sensación de paz y tranquilidad en el lugar, sólo es comparable al ambiente tétrico que se respira al asomarse al interior de la ermita.



Actualmente, algún desaprensivo ha pintado a spray tanto la ermita como los carteles que le hacen referencia. Una pena que tenga que existir gente de esta calaña. Se pueden tener las ideas que uno desee, pero no por ellas, tenemos que destruir una parte de nuestra historia como es ésta.





Guerras Cántabras - Causas

Como comienzo de uno de los temas más crueles de la historia de Cantabria, las Guerras Cántabras, vamos a tratar los motivos que llevaron a Roma a plantearse una guerra con los pueblos del norte de Hispania, sobradamente conocidos en todo el Imperio por su ferocidad y amor por la guerra. En numerosas ocasiones, se relata la presencia de guerreros cántabros en batallas en las que estaba inmerso el ejército romano, tanto en el bando contrario como en el propio, dándoles una gran importancia y denotando que ya antes de la guerra eran muy famosos a lo largo del imperio como mercenarios.

En primer lugar, Octavio Augusto se vio en la necesidad de someter a estos pueblos debido a sus continuos ataques y saqueos contra los pueblos vecinos autrigones, turmogos y vacceos. Todos estos habían sucumbido ya al poder romano.

Mapa tribus cántabras
Mapa de la distribución aproximada de los populi cántabros

  • Así lo explica Orosio: “En el año setecientos treinta y seis de la fundación de Roma, en el consulado sexto del emperador Augusto César y en el segundo de M. Agripa, Augusto, reconociendo que se había hecho poco en Hispania, a pesar de los doscientos años de dominios, si se consentía que los cántabros y astures, dos pueblos de los más fuertes de Hispania, continuasen rigiéndose por sus propias leyes, abrió las puertas del templo de Jano y él mismo con su ejército se encaminó hacia Hispania.” 
  • Así lo explica Floro: “En Occidente, casi toda Hispania estaba pacificada, excepto la parte al extremo de los Pirineos y que baña el océano citerior. Allí vivían dos pueblos muy importantes, los cántabros y los astures, que no estaban sometidos a nuestro imperio. Fueron los cántabros los primeros y los que más violentamente se sublevaron, pues no contentos con defender su libertad, trataron de dominar a sus vecinos y hostigaban en frecuentes incursiones a los vacceos, turmogos y autrigones. Por ello, viendo que la situación empeoraba, Cesar no confió a otros esta expedición de la que se encargó él mismo.” 
Tanto Orosio como Floro se basan en la obra perdida “Ab urbe condita libri” de Tito Livio.


Se piensa que esta fue la principal causa de la guerra, aunque hay otras causas importantes, como terminar de una vez por todas con un foco continuo de conflictos que pudiera inclinar a otros pueblos vecinos a la revuelta. En concreto los vacceos tuvieron bastantes revueltas desde su conquista en el año 178 a.C. hasta la definitiva rendición en el año 29 a.C. 



No menos notable podía ser la necesidad de buscar fronteras naturales (en este caso el mar Cantábrico), o el deseo del Cesar de obtener alguna victoria sobre los pueblos bárbaros que hiciese olvidar a los romanos sus recientes guerras civiles (Marco Antonio, Sexto Pompeyo).



Por otro lado está el tema económico y en concreto, la minería en las regiones cántabras (hierro, plomo, magnetita, blenda y cobre) y astures (oro y plata), que los romanos conocían y sabían que les iba a ser muy útil. Sólo hay que ver el legado de minas que dejaron en territorio cántabro en los años en los que estuvieron.
No en vano, refiriéndose seguramente al macizo de Peña Cabarga, Plinio el Viejo decía lo siguiente en su obra Naturalis Historia:
"De todas las venas metalíferas, la más abundante en Cantabria es la de hierro. En la zona marítima que baña el Océano hay un altísimo monte que, parece increíble, todo él es de metal, como ya dijimos al hablar del Océano..."



Minas romanas Cantabria
 Mapa de minas romanas en territorio cántabro

Bibliografía:
González Echegaray , J.: Los cántabros.

martes, 19 de agosto de 2014

Estelas cántabras

Muy a menudo vemos en eventos deportivos, culturales, etc. la bandera de Cantabria con el lábaro, que no es otra cosa que círculo rodeado de una decoración geométrica con cuatro medias lunas enfrentadas dos a dos.
Lábaro cántabro
Lábaro cántabro
Una parte de la sociedad cántabra defiende que debería ser ésta la bandera oficial y no la bicolor blanca y roja. Desde este blog queremos dar a conocer un poco el origen de este "Lábaru". 
Como mucha gente sabe, el origen del lábaro está en la Estela de Barros, que es una de las estelas encontradas en Cantabria. Lo que no es del todo sabido es que en el territorio de la actual Cantabria se han encontrado 7 de estas estelas. Fueron declaradas Bien de Interés Cultural en 1985 y desde esa fecha su imagen forma parte del escudo de la comunidad. Actualmente se han convertido en uno de los símbolos de esta tierra y las reproducciones en anillos, llaveros, etc. están presentes en todas las tiendas de recuerdos. 
Las estelas son uno de los testimonios que más representan la cultura del pueblo cántabro prerromano si no el que mas. Son discos de piedra de entre 1,30 y 2 metros de diámetro y debido a su monumental aspecto, se cree que su cometido fue de hito o señalizador. Parece que puedan estar dedicadas al culto al sol y a la luna y señalarían antiguos santuarios al aire libre en ciertos lugares cuyo carácter sagrado perduró o mas bien se transformó, con la construcción de ermitas sobre ellas o junto a ellas.
La cronología atribuida a este tipo de monumentos, indica fechas más recientes de que que se podría esperar (siglo I a.C. a I d.C.), posteriores incluso a las Guerras Cántabras, pero los contenidos iconográficos e ideológicos forman parte claramente del ámbito cultural indígena cántabro. Lo que no cabe duda es que son discos de piedra enormes (en algunos casos con pesos superiores a las 3 toneladas) y labradas meticulosamente, lo que hace pensar que tenían un cometido importante y toparse con una de estas estelas debía, como poco, impresionar.
Por otro lado, tenemos las lápidas funerarias vadinienses, que alguna de ellas se podrían catalogar como estela, por ejemplo la de Luriezo, pero al ser muy diferente a las tratadas en este tema, no la incluiremos. Con el tiempo, crearemos una entrada del pueblo vadiniense.
Estas son las 7 estelas más importantes de Cantabria:


  • Estela de Zurita

La estela de Zurita fue hallada en esta localidad cercana a Torrelavega en 1934, aunque ya se conocía en los siglos XII y XIII. Mide 2 metros de diámetro y está hecha de piedra arenisca, por este motivo se cree que su procedencia es el Valle de Buelna (separado de Zurita sólo por el Monte Dobra). Es una de las estelas más interesantes debido a la representación en una de las caras.
Actualmente está expuesta en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria, en Santander.
Esta estela está labrada por sus dos caras:
  1. Anillo rodeado de cuatro crecientes lunares enfrentados dos a dos. Estos crecientes lunares están dispuestos en posición de cruz, rodeados por tres circunferencias.
    Estela Zurita
    Anverso de la Estela de Zurita
    1. Escena un tanto deteriorada que representa a un caballo en la parte izquierda, con lo que parece un jinete con los brazos en cruz. Frente al animal, se representan dos guerreros armados con grandes escudos redondos y empuñando largas armas, lanzas. En la escena de la parte inferior hay un guerrero caído. Va armado con un escudo redondo del tipo "caetra". Por el lado izquierdo, un buitre lo está devorando.
      Estela Zurita
      Reverso de la Estela de Zurita



    • Estela de Lombera I

    La primera estela de Lombera fue hallada en el barrio del mismo nombre, en el Valle de Buelna, en 1937. Mide 1,90m de diámetro y está reconstruida de fragmentos hallados en el altar de la ermita de San Cipriano, del siglo X, por lo que se piensa que pudo cristianizarse para evitar el sentido religioso pagano que tenía para los antiguos cántabros.
    Actualmente está expuesta en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria, en Santander.
    Esta estela está labrada por sus dos caras:

    1. Anillo rodeado de seis crecientes lunares y a su vez rodeados de dos circunferencias concéntricas.
      Estela Lombera
      Anverso de la Estela de Lombera I
      1. Esvástica de 5 brazos curvos que apuntan en dirección antihoraria, rodeados por dos circunferencias concéntricas.
        Estela Lombera
        Reverso de la Estela de Lombera I



        • Estela de Lombera II

        Al igual que la primera, la segunda estela de Lombera fue hallada en 1937 en la ermita de San Cipriano, en el barrio de Lombera. Mide 1,70m de diámetro y es apodada "la culebrona" por los brazos de la esvástica de uno de las caras.
        Actualmente está expuesta en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria, en Santander.
        Esta estela está labrada por sus dos caras:
        1. Círculo rodeado de cuatro crecientes lunares y a su vez rodeados de tres circunferencias concéntricas. Bordeando la estela, hay un motivo de forma triangular, con el mismo centro que las circunferencias.
          Estela Lombera 2
          Anverso de la Estela de Lombera II
          1. Esvástica de 5 brazos curvos que apuntan en dirección horaria, rodeados por una circunferencia.
          Estela Lombera 2
          Reverso de la Estela de Lombera II




          • Estela de Lombera III

          De esta tercera estela de Lombera, solamente ha llegado hasta nuestros días un fragmento que fue encontrado en la pared que limita la finca de la ermita de San Cipriano y la finca de una de las casas del barrio. Se cree que pudo tener un diámetro de 1,30m y el reverso no grabado.
          Actualmente está en propiedad de la Asociación Cultural Olna, que al parecer no está de acuerdo en que la estela vaya al Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria en Santander, porque según ellos, debe permanecer en el Valle de Buelna. Por otro lado, tampoco están de acuerdo en que se exponga en el Parque de las Estelas en Barros, porque no les parece seguro. Por este motivo, no tenemos la posibilidad de ver esta estela en un recinto público.
          Estela Lombera 3
          Fragmento de la Estela de Lombera III




          • Estela de Barros I

          La estela de Barros es la estela más representativa de este tipo de discos de piedra. Es la estela que inspira el símbolo del lábaro y es parte del escudo de la comunidad de Cantabria desde 1985. Se considera el vestigio hallado más importante del pueblo cántabro prerromano y actualmente es el símbolo más representativo de nuestro patrimonio histórico. Se halló semienterrada muy cerca de su emplazamiento actual, en el prado denominado “Los Lombos de la Rueda”. Se cuenta que al desenterrarla se encontró junto a ella una Virgen, lo que motivó la construcción de una ermita a cuyo lado se colocó la estela.
          Tiene un diámetro de 1,66m y conserva su base que tiene 1m de altura y 0,80m de anchura.
          Actualmente está expuesta en el Parque de las Estelas de Cantabria, en Barros. En 1946 se llevó al Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria, pero un año después volvió a Barros.
          Esta estela está labrada por sus dos caras con la misma forma, aunque una de las caras tiene más triángulos en el borde:
          1. Círculo rodeado de cuatro crecientes lunares con un círculo en el interior y a su vez rodeados de tres circunferencias concéntricas. Bordeando la estela, motivo perimetral de triángulos isósceles, con el mismo centro que las circunferencias.
          estela de Barros
          Anverso estela de Barros

          estela de Barros
          Reverso estela de Barros




          • Estela de Barros II

          La segunda estela de Barros fue reconstruida a partir de los siete fragmentos hallados en la ermita de la Virgen de la Rueda, en Barros. Estos fragmentos se habían utilizado como parte de la estructura de la ermita. En 1977 se extrajeron la mayor parte de los fragmentos de los muros de este edificio y, años después, en 1999, se llevó a cabo su restauración.
          Restauración estela Barros
          Proceso de restauración de la estela de Barros II
          Mide 2 metros de diámetro y es una de las estelas más grandes encontradas en Cantabria. Existe cierta controversia acerca de la posible no pertenencia de todos los fragmentos a la misma estela, siendo algunos de ellos, parte de otra aún no hallada.

          Actualmente está expuesta en el Parque de las Estelas de Cantabria, en Barros.

          Al igual que la primera, la segunda de Barros está labrada por sus dos caras con la misma forma, aunque una de las caras tiene más triángulos en el borde:
          1. Círculo rodeado de cuatro crecientes lunares con un círculo en el interior y a su vez rodeados de tres circunferencias concéntricas. Bordeando la estela, motivo perimetral de triángulos isósceles, con el mismo centro que las circunferencias.
          estela Barros 2
          Anverso de la Estela de Barros II

          estela Barros 2
          Reverso de la Estela de Barros II



          • Estela de San Vicente de Toranzo

          Lo que conservamos de esta estela es un fragmento hallado en 1988 en en los muros de una casa del barrio de la Rueda en San Vicente de Toranzo. Hay constancia de que al menos otro fragmento se encuentra en una tapia del mismo pueblo, aunque aún no se ha recuperado. 
          Este fragmento de la estela es rectangular y tiene unas medidas de 70x56x33 centímetros.
          Debido a la cercanía,se ha asociado al castro cántabro prerromano de la Espina del Gallego (posteriormente castra romano), ubicado en Google Maps en un artículo previo del blog.
          Actualmente se encuentra expuesta en el Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria, en Santander.
          Está grabada por las dos caras y presenta una buena conservación:
          1. Guerrero a caballo que se dispone a lanzar un dardo con la mano derecha. Con la mano izquierda sujeta lo que pudiera ser otro dardo. Todo ello está enmarcado por una gruesa bordura circular sogueada.
            Estela San Vicente
            Anverso de la Estela de San Vicente de Toranzo
          2. Esvástica de 5 brazos curvos que apuntan en dirección antihoraria, rodeados por una circunferencia. Bordeando la estela, motivo perimetral de triángulos.
          Estela San Vicente
          Reverso de la Estela de San Vicente de Toranzo


          Bibliografía:
          González Echegaray , J.: Los cántabros.
          Peralta Labrador, Eduardo; Los cántabros antes de Roma.
          Cabria Gutiérrez, J.C.: Estelas cántabras. Símbolos de un pueblo.
          Fotografías:
          Wikipedia, eldiariomontanes.es